Porteo: beneficios y consejos para hacerlo con seguridad

El porteo se ha extendido en los últimos años, probablemente animado por sus múltiples beneficios y ventajas, entre las que sin duda se encuentra disponer de manos libres mientras cuidamos, amamantamos o transportamos a nuestro bebé.

«Cuando nació mi hija mayor, en 2012, todavía no era muy habitual portear y las miradas darían para escribir un libro», recuerda Merce, fundadora de Mamamífera. Un año después, en 2013, decidió formarse como asesora para dedicarse profesionalmente a la confección, venta y asesoramiento de portabebés. En este post nos da las claves para que la experiencia sea un éxito para grandes y pequeños.

Portabebés y seguridad

¿Es seguro portear a nuestro bebé?

Sí, siempre y cuando lo hagamos con un portabebés adecuado a su edad y desarrollo y en posición correcta. En ese caso, no sólo será seguro, además, será muy beneficioso para el bebé tanto a nivel fisiológico como emocional.

¿Qué recomendaciones deberíamos tener en cuenta?

En primer lugar, el portabebés que elijamos debe ser acorde a su edad y desarrollo físico y respetar la postura natural del bebé: espalda redondeada en forma de “C” con las rodillas más altas que las nalgas; es decir, las piernas y la cadera del bebé formarán una letra “M” y la pelvis estará basculada, en retroversión. Debe ser el portabebés el que se adapte a la postura natural del pequeño y no al revés.

Además, debemos prestar atención a la manera en que le colocamos para que sea seguro tanto para él como para el adulto que lo portea y evitar molestias de espalda. El adulto debe tener la cara del bebé siempre visible y evitar que su mentón se coloque hacia su propio pecho para que las vías respiratorias estén libres. Su cabecita debe quedarnos a la “altura de un beso”, esa será nuestra guía para saber que la altura a la que lo porteemos es la adecuada.

Es seguro portear a nuestro bebé desde que nace, pero tenemos que asegurarnos de que lo hacemos de forma correcta

¿Se puede hacer desde que nacen? ¿Y hasta qué edad?

Por supuesto que sí. Si lo hacemos con el portabebés adecuado es perfectamente seguro y beneficioso desde el primer momento. El bebé humano, en comparación con otros mamíferos, nace muchísimo más inmaduro. Lo que necesita es alimento, calor y seguridad. Todo eso lo encuentra en el pecho de su madre, principalmente. Tanto para la madre como para el padre el porteo puede suponer una herramienta enormemente útil a la hora de satisfacer todas esas demandas del bebé, así como anticiparse a ellas, al llevarlo más cerca.

Respecto a la edad en que llega el final del porteo depende muchísimo de cada bebé o niño y de cada familia. Obviamente, a medida que van pasando los meses, el bebé va creciendo, desarrollando su sistema locomotor y emocional, siendo cada vez más independiente y pasando más tiempo en el suelo (gateando, caminando…) que en brazos. Lo que no quiere decir que en momentos puntuales el porteo no siga siendo de gran ayuda. Cada familia decidirá cuando deja de serle útil portear o no. Como dato, diré que hay mochilas que pueden llegar incluso hasta los 5 o 6 años.

Con frecuencia, cuando comento esto en los talleres, las familias -que suelen venir con bebés recién nacidos o embarazadas- se asustan y piensan que si portean a sus hijos se van a acostumbrar y no van a querer bajar de sus brazos en la vida. Esto no es así; de hecho, suele ser al revés. Si les proporcionamos esa seguridad emocional cuando más indefensos son y más la necesitan, serán niños que crecerán con una mayor autoestima y confianza en sí mismos y en sus cuidadores, ya que nunca se habrán sentido desatendidos y se sentirán con seguridad para ir explorando su entorno en la medida que su desarrollo les demande.

Dicho esto, el fin de la etapa del porteo lo decidirá cada familia según sus preferencias y necesidades. Como ejemplo personal, a nosotros nos gusta mucho hacer rutas y senderismo. Obviamente un bebé o niño de 2, 3, o 4 años no puede seguir el ritmo de un adulto, por lo que llevando una buena mochila de porteo que nos reparta el peso de manera óptima, si se cansa podemos subirlo y seguir adelante. Este es sólo un ejemplo.

Cada familia puede encontrar ocasiones en las que les resulte útil, o no… También depende de la forma física en que se encuentre cada uno. Si porteamos desde el nacimiento y con frecuencia, nos iremos adaptando al aumento progresivo de peso casi sin darnos cuenta. No olvidemos que debemos escuchar a nuestro cuerpo y ver hasta dónde podemos llegar. Si bien es verdad que un buen portabebés bien colocado nos minimiza el impacto de cargar el peso del bebé en nuestro cuerpo, no es mágico y hay que tener en cuenta que estamos añadiendo un peso a nuestra estructura corporal. Debemos ser conscientes de hasta dónde podemos llegar. Por mucha pena que nos pueda dar que esa etapa se termine.

Ventajas y beneficios del porteo

¿Qué ventajas tiene?

Muchas, tanto a nivel físico como emocional. En primer lugar, ayuda a que su desarrollo físico sea correcto. También previene o puede llegar a ser beneficioso en casos de displasia de cadera, de plagiocefalia… (Siempre teniendo en cuenta las recomendaciones del profesional de la salud que trate estas patologías. Portear al bebé no implica dejar de lado sus recomendaciones).

Además, puede ayudar a aliviar o eliminar los cólicos del bebé, a tranquilizarle y ayudarle a dormir mejor. También contribuye a desarrollar un apego seguro, fortalece el vínculo del bebé con sus cuidadores, la lactancia materna, una mejor regulación de la temperatura corporal y el ritmo respiratorio.

Ese contacto nos permite estar pendientes del bebé en todo momento y satisfacer sus necesidades de manera más rápida, con lo que se reducen los llantos, y como padres nos genera una mayor seguridad y autoestima. Ganamos en movilidad y autonomía, ya que podemos seguir realizando muchas de las tareas diarias sin dejar de prestar contacto y atención al bebé.

Además, para el bebé también supone una estimulación temprana tanto por una mayor interacción con sus porteadores como con el entorno que le rodea. Una estimulación que no es forzada en ningún momento, ya que cuando el bebé se canse o lo necesite puede dormir sobre el pecho del cuidador y “desconectar”. En el caso de tener hijos mayores, el portabebés se convierte en algo muy valioso para poder atender las necesidades de todos.

Existen diferentes posturas y nudos. ¿Cuál es la mejor?

Podemos portear en posición erguida y en cuna o posición horizontal. Ésta última la recomiendo para momentos puntuales, como amamantar o alguna otra circunstancia que se pueda dar. La más natural es la posición erguida, siempre mirando hacia el porteador. No es recomendable llevar el bebé “cara al mundo”. Esa posición no respeta la postura natural y correcta del bebé y, además, le puede causar sobreestimulación. Dentro de la posición erguida podemos colocar al bebé en posición ventral, a la cadera o lateral y a la espalda. Dependiendo del portabebé que escojamos tendremos más o menos opciones de posiciones y nudos.

No es recomendable llevar al bebé «cara al mundo», siempre debería ir mirando hacia el porteador

¿La espalda del adulto que portea podría verse resentida?

Sí. Si el portabebés no está correctamente colocado sobre el cuerpo del porteador, o no es el adecuado para su condición física, su espalda puede verse resentida a causa de un mal reparto de la carga del peso sobre su cuerpo, que pueda ocasionar malas posturas o forzadas para compensar ese peso. Además debemos tener en cuenta si el adulto sufre algún tipo de molestia o tiene alguna patología.

Muchas veces nos centramos en buscar el portabebés correcto para el bebé y se ignoran las necesidades del adulto. No sólo la espalda puede verse resentida. Cualquier parte del cuerpo. El suelo pélvico también hay que tenerlo muy en cuenta y, más aún, cuando estamos pasando por un postparto. Cuando me formé como asesora de porteo una de las cuestiones en las que nos ponían mucho hincapié era el porteo no hiperpresivo®. No olvidemos que para cuidar también hay que cuidarse.

¿Mejor fular, mochila o camiseta?

Esta es la pregunta del millón. La que casi siempre me suelen hacer en los talleres y asesorías. No hay un portabebés mejor que otro. Dentro de la variedad de portabebés que sean adecuados al desarrollo y edad de nuestro bebé, tenemos que buscar el que sea mejor para nosotros. Para cada persona o familia habrá uno más adecuado a sus necesidades y preferencias.

Cada persona tiende a recomendar el que usó como el mejor, porque con ese se encontró a gusto y disfrutó del contacto con su bebé. Me suele pasar a menudo que en asesorías vienen familias con una mochila que se quedó bastante obsoleta (porque han aparecido en el mercado nuevas mochilas mucho más idóneas para adaptarse al bebé) porque se la regaló alguien, con toda su buena intención, porque fue la que usó con su bebé hace “X” años y a esa persona le fue bien. Pero quizás a esta familia le encajaría mejor otro portabebé. Lo mejor sería informarse sobre las distintas opciones y probar para ver con qué nos encontramos mejor dadas nuestras circunstancias.

Ponerse bien un fular es toda una ciencia. ¿Cómo podemos aprender a hacerlo?

Con internet al alcance de todos, siempre podemos ser autodidactas, pero si no somos expertos en un tema, con la cantidad de información y desinformación que hay corremos el peligro de aprender con videos o fuentes que no son del todo correctas, que de todo hay en la red. Lo ideal, si se puede, es asistir a un taller de porteo o contratar una asesoría de porteo. En cuestión de una hora o dos horas puedes tener un montón de información y “trucos” de mano de la asesora gracias a su formación, su experiencia propia y la que ha conseguido viendo las experiencias y circunstancias de todas las familias que haya asesorado previamente. A partir de ahí es cuestión de practicar unas cuantas veces delante del espejo y perderle el miedo a la tela. Al principio, ver tantos metros de tela impone más de lo que es.

¿Todos los portabebés del mercado valen?

Desgraciadamente no. Se comercializan muchas mochilas que no son ergonómicas (aunque en su nombre den a entender que sí…) y no respetan en absoluto la postura natural del bebé. Son mochilas que no se adaptan al cuerpo del bebé y por tanto no respetan su postura ni sujetan su columna ni su cadera y piernas como es debido. Suelen ser mochilas muy comerciales, con mucho marketing detrás, de marcas con mucho prestigio en el ámbito de la puericultura, pero en cuestión de portabebés les falta alguien que les asesore correctamente.

¿Cómo elegimos un buen portabebés?

Habría que valorar cada caso en particular, ya que para cada rango de edad y desarrollo existen diferentes opciones. Por ejemplo, desde recién nacido podemos optar por camisetas de porteo; fulares elásticos -que nos dan más seguridad al empezar-, semielásticos o rígidos; bandoleras de anillas; mei tais o mochilas evolutivas y de talla adecuada para recién nacidos.

A medida que el bebé va cumpliendo meses se van ampliando las posibilidades. Alrededor de los 6 meses, momento en el que suelen empezar a mantenerse sentados por sí mismos, ya podrían usar mochilas más rígidas que no tienen por qué adaptarse a su espalda punto por punto, ya que su columna ya está preparada para sujetarse por sí misma. Lo que sí sigue siendo importante es que la mochila sujete sus piernas hasta las corvas (hasta detrás de las rodillas), de manera que sus rodillas nunca estén más bajas de las nalgas.

En el momento en el que se mantienen sentados por sí mismos también se pueden comenzar a usar portabebés ligeros (o “ayuda-brazos”), muy útiles en las etapas que empiezan a caminar y piden mucho “sube-y-baja”. Muchos de estos portabebés ligeros también son adecuados para el agua. Por su tejido pueden mojarse y secar rápidamente.

No pienses sólo en ratos de ocio y diversión en la orilla del mar o en la piscina. Siendo realistas, todas nos hemos visto en alguna ocasión en la que necesitábamos una ducha con urgencia y nadie podía echarnos una mano en ese momento con el bebé, y para un apuro, pues una ducha rápida con bebé a cuestas es mejor que nada. También resultan útiles en los vestuarios de las piscinas. Si vamos a un cursillo solas con un bebé que aún no camina o se mantiene de pie, la ducha también se nos complica un poco. Bueno, pues al menos para aclararnos el cloro nos hará el apaño 😉

Muchas veces se busca el portabebé ideal que nos dure desde el nacimiento hasta el mayor tiempo posible o hasta que decidamos dejar de portear y los hay que nos puedan servir durante toda la etapa de porteo (fular tejido, bandolera…) pero puede que no sea lo que más cómodo nos resulte durante todo ese tiempo.

También podemos optar por una combinación. Uno para los primeros meses (como un fular elástico, por ejemplo, que suelen ser más económicos que las mochilas) y después optar por otro tipo de portabebé para los meses o años posteriores (por ejemplo, una mochila toddler evolutiva con la que podríamos solucionar el porteo hasta los 3 o 4 años ¡o incluso 5!).

Hay que verlo como una inversión y no un gasto. Si damos con el portabebé adecuado a nuestras necesidades lo usaremos y nos será muy útil. Tenemos normalizado comprarnos un carrito o una sillita de paseo que cuestan bastantes veces más que un portabebé, pero aún no vemos del todo necesario hacer un “gasto” en un portabebé. No quiero decir que haya que cambiar los carritos por portabebés, ambos se pueden compaginar y sernos de utilidad en diferentes circunstancias.


Sobre Merce

Soy Merce, la persona que está detrás de Mamamífera. Soy madre de una niña (2012) y de un niño (2016). Llevo porteando por placer y necesidad, según el momento, desde marzo de 2012, cuando nació mi hija, muy demandante, poco dormilona y con un rechazo importante al carrito y silla, por lo que el porteo fue fundamental para nosotras.

Por aquella época no era muy habitual portear, y tanto las miradas como los comentarios darían para escribir un libro.

En 2016 nació mi hijo, menos reacio a usar carrito que su hermana, pero teniendo que seguir el ritmo a una niña de 4 años, para mí fue mucha mejor opción el portabebé que el carrito, y me dio la oportunidad de probar todos los nuevos portabebés que habían ido apareciendo durante esos 4 años, en los que se avanzó bastante en la normalización del porteo.

Decidí abrir la primera tienda física especializada en portabebés ergonómicos y pañales de tela de Asturias, y la aventura duró 3 años. La conciliación es muy bonita sobre el papel, pero en la práctica es bien distinta, así que decidí volver a nuestros orígenes online.

Dada la situación que vivimos por la Covid-19 los talleres presenciales no los puedo realizar, cosa que echo mucho de menos y espero poder retomar más pronto que tarde. Lo que sí sigo manteniendo son las asesorías a domicilio y también podéis contactar conmigo a través de mi web mamamifera.com (donde podéis encontrar información sobre porteo ergonómico) o redes sociales:

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