El parto de María en el hospital HM Monteprincipe

Tuvimos la suerte de enterarnos de mi embarazo el 26 de febrero de 2020, ¿por qué digo suerte? Porque a la primera ecografía, el 11 de marzo, pude ir acompañada. No sabíamos la que se nos venía encima con la pandemia…

A pesar de todo lo que estábamos viviendo a nivel mundial no puedo estar más agradecida a mi ginecóloga la doctora López Carrasco por su atención durante el encierro,  sus llamadas llenas de tanto cariño calmaban cualquier duda de unos padres primerizos. Exactamente igual que ocurrió en cada una de las revisiones que tuve, aunque estaba llena de soledad, sabían tanto ella como su enfermera decirme lo que necesitaba oír y con una sonrisa que se vislumbraba detrás de la mascarilla.

El día 15 de octubre empecé con las contracciones pero… ¿Era lo que tenía que sentir? No tenía ni idea, me iba apuntando cada cuanto tiempo: 15 min, 10 min… hasta que ya pasadas prácticamente 12 horas nos fuimos al Hospital HM Montepríncipe en Boadilla del Monte (Madrid) y no pudimos tomar mejor decisión. Desde que entré por la puerta de urgencias todo eran palabras tranquilas, de apoyo y amables… Eso sí, el padre se tuvo que quedar fuera. Para él este momento fue el peor de todos, sin duda.

Una vez en el hospital vieron que había dilatado suficiente como para ingresar, así que tocó PCR entre contracción y contracción, ¡no puedo recordar si molesta o no!

Llegó el día

Avisamos al padre de que era el día, que nuestro pequeño ya venía, y subimos a la habitación. Tenía mucho miedo a qué ocurriría ese día, si estaría sola, la mascarilla, la ausencia de visitas, cómo era un pujo, si sería cesárea… pero todas estas dudas las tranquilizaron el pedazo de equipo profesional y humano que hay en ese hospital. Tuve la suerte de encontrar a dos matronas, Julia y Teresa, que fueron como tener a una madre y a una hermana conmigo. Me cuidaron, me animaban, me decían las palabras idóneas según el momento en el que estuviese, a mí y al padre que gracias a Dios pudo estar conmigo en todo momento.

Ellas fueron dos ángeles pero el equipo que las rodeaba también: enfermeras, celadores, limpieza, ginecólogas… todos y cada uno de ellos hicieron que esos días en el hospital fueran maravillosos.

Estuve dilatando cerca de 8 horas desde que ingresé hasta que ya me llevaron al paritorio y, aunque hubo dudas de una posible cesárea, aunamos todos nuestras fuerzas y el 16 de octubre a las 02:23 nació de manera natural, con cinco empujones como me prometieron las matronas.

¡Qué momento de luz entre tanto dolor! Inolvidable sentirme encima de mí,  verle en los brazos de su padre, oírle llorar y saber que todo estaba bien.

A continuación, vino el piel con piel, respetado en tiempos y con la ayuda necesaria para que el pequeñajo enganchase y así fue, salió todo a pedir de boca.

Las no visitas posteriores hicieron que viviésemos una tranquilidad los primeros días que, al contrario de lo que pensaba, agradecimos porque pudimos hacernos a la nueva situación y empezar a ser una familia de tres.

Me reitero en el agradecimiento a todo el equipo del hospital HM Monteprincipe por ayudarnos a vivir el día más bonito de nuestras vidas.

María

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